¡Ser buena persona en la vida un día…es relativamente una cosa fácil!
Serlo durante toda una vida, es una tarea que solo está al alcance de unas pocas…
Y que además que aquellos que te han conocido, tratado o simplemente se cruzaron por unos momentos en tu camino…den testimonio y digan de ti, ¡que verdaderamente eras una buena persona!...De la que solamente tienen buenos recuerdos, ratos agradables, buen humor, además de haberse sentido bien a tu lado, o destacando otros incluso el haber recibido de ti, buenas palabras, consejos acertados e interés sincero por ayudarles en la medida de tus posibilidades, o simplemente compartiendo con ellos tu propia y sencilla vida.
Estos comentarios son muy difíciles de escuchar, y ver estos testimonios el día que dejas definitivamente este mundo para pasar al otro, (donde se dice que cada uno es juzgado por sus obras…por lo que en definitiva, halla amado durante toda su vida en la tierra), les dan mucho valor.
Sobre las 4 de la madrugada del día 1 de marzo, sonó mi teléfono móvil…para comunicarme mi hermana pequeña, que nuestra madre había fallecido, su enfermedad había terminado con su frágil vida. Una noticia esperada, pero no deseada, (nadie y menos un hijo quiere perder a su madre). Es cierto que su lucha contra el cáncer, la fue dejando primero sin muchas fuerzas y luego con poca movilidad…pero acariciarla su pelo plateado al peinarla y darla un beso en su frente o sus mejillas, a la vez que cogerla de su mano mirándola con tanto agradecimiento, cariño y memoria por tanto, tanto, tanto…como he recibido de ella, ¡me llenaba de felicidad!.
En algún día del mes de marzo fue engendrada para la vida…
Nueve meses más tarde, nació para este mundo, el 1 de diciembre del 1922.
Después de 90 años justos…
fue llamada para ir junto al Padre, el 1 de marzo del 2012.
Por: Clemente Puerta
Era un día normal como cualquiera de los que formaban mi existencia, me encontraba de viaje por un recóndito pueblo de un país extranjero. Paseando por sus calles vi una asamblea de hombres, en torno a una pequeña fuente, en acalorada discusión sin llegar a ponerse de acuerdo.
Por curiosidad me acerque para descubrir de qué asunto discutían con tanta pasión y vehemencia. En ese momento tomó la palabra el hombre más anciano del pueblo diciendo…
- ¡Hasta que no sepamos porque actúa así, el agua de la fuente sobre las personas, deberíamos cerrarla!
La gente se le echo encima con más voces y gritos, -¡Eso no!, ¡No es justo, no podemos privar a los hombres de un derecho natural!
Otros gritaban, -¡Controlemos el acceso a la fuente y que cada persona, solo pueda entrar a ella una vez en su vida!… y así cada uno tenía una opinión diferente.
¿Pero de qué hablaban? ¿A que se referían, que les podía estar dividiendo de aquella manera?…
Al caer la tarde, sin haberse puesto todavía de acuerdo entre ellos, en lo que se debería hacer con la fuente singular, optaron por irse a sus casas a cenar con sus familias y mañana continuarían con las discusiones…
Suelo viajar, con lo puesto y solo llevo mis pequeñas herramientas con las que realizo variadas figuras y juegos con alambre, que luego vendo para ganar mi sustento para comer. Sé que no me hare rico nunca, pero así puedo recorrer libremente la tierra en cualquier dirección que me lleve el viento.
Ese día había sido todo caminar y caminar… y no había podido parar para hacer nada que poder vender, así que me propuse buscar algún sitio donde dormir y poder comprobar la generosidad de la gente de aquella pequeña aldea.
Como cada día al amanecer, Yasmin se encontraba guardando sus pañuelos, que con ordenado cuidado y vistoso ritual, doblaba en varios pliegues… siempre mirando en dirección a donde salía el sol. Procurando terminar su ritual mágico antes de que se rompiera el alba y las estrellas fueran apagando su preciosa luz, que iluminaron la noche oscura.
Cada pañuelo era de un color diferente, cada vez que terminaba de doblar con suma delicadeza uno de ellos, lo agrupaba sobre el siguiente, quedando como si estuvieran unidos unos con otros, como si fueran diferentes capas de una misma piel.
Al mismo tiempo que realizaba estos movimientos, con su boca susurraba frases que melódicamente acompañaba con inclinaciones de su cabeza. Al concluir guardaba cuidadosamente las prendas en un bolso de tela color azafrán, que luego colgaba de su cuello hacia un lado y que pasaba desapercibido sobre su cuerpo, al confundirse con su vestido multicolor…llamativo para nosotros los europeos, pero muy normal para las gentes de este exótico lugar, tan densamente poblado.
Asomado a la ventana, observaba desde mi habitación del hotel, como Jasmin salía al anochecer, con paso seguro y firme. Me preguntaba donde iría y cuál sería su ocupación…Era una mujer muy hermosa, ni muy delgada ni muy recia, llamaba la atención su larga y cuidada melena negra azabache, que cubría toda su espalda, su piel era morena, su mirada alegre, vivaracha, fascinante…sus manos tenían imán, atraían todas las miradas, parecían dos abanicos al moverse, sus largos dedos te atrapaban con sus caricias al aire, coronados por unas uñas arregladas que acompañaban a sus andares sensuales y elegantes como los de una princesa…al contemplarla desde mi ventana, parecía una delicada flor mecida por la brisa…había tanto de especial en ella, que sin pretenderlo atraía hacia si todas las buenas vibraciones.
En multitud de ocasiones, tan solo pensar en la inminencia de un viaje, nos pone nerviosos, eufóricos, despertando en nosotros por lo general un sinfín de inquietudes…
Por regla general todo viaje encierra en sí mismo un cambio, tanto si es buscado dicho viaje, o si por el contrario nos pueda venir impuesto por las diversas circunstancias que rodean nuestra vida.
Hoy quiero referirme a un viaje diferente, distinto, un viaje en apariencia a ninguna parte, ya que se produce justo allí donde nos encontremos nosotros, es un viaje a nuestro interior.
Podría parecernos aburrido o decepcionante, pues para esta sociedad de consumo es difícil de entender, que no tomar el coche, el tren, el avión o el barco y distanciarnos tropecientos mil kilómetros de donde nos encontremos, en un agitado viaje, en ocasiones de pocos días, eso sí siempre corriendo rápido, acuciados por las prisas. Podemos llegar a pensar que si esto no ocurre así, es como si verdaderamente no fuéramos a ningún lugar.
De esta manera tan alocada y equivocada es (bajo mi forma de pensar) cómo vivimos nuestra escasa vida en esta tierra nuestra. Pues al fin y a la postre que son 80, 90 o 100 años…
OTOÑO…
Soy una persona nacida en otoño y me identifico con esta estación anual, en la que nos metemos a regañadientes al finalizar del verano...
Paso de los cincuenta años, podría decir que ya he pasado mi verano y que por lo tanto observo que estoy llegando irremediablemente al otoño de mi vida, y con mucha alegría. Sabiendo que cada estación tiene su encanto, a condición de que estemos preparados para pasarla con todas sus consecuencias.
Son muchos los cambios que se producen, pero no ocurren bruscamente, se van dando de forma pausada…
Tal como ocurre siempre en la naturaleza, con pequeños avisos indicadores de que no se puede detener el tiempo, que es algo natural que sucede…“como el día, que da paso a la noche”.
Toda la naturaleza se somete al otoño, los animales, las plantas y también nosotros, es algo que solo podemos evitar emigrando, dejando nuestro lugar habitual, para ir en busca de otro lugar donde sea verano, es como una huida hacia delante. Esto es mas frecuente de lo que nos imaginamos, todos conocemos las barbaridades que se hacen, para parecer siempre “verano”… para ocultar que estamos entrando en nuestro
- otoño particular-.
Dedicado a Teodoro Puerta Gonzalo - El alambre de espinos, 22/61
Soy el menor de siete hermanos, tres mujeres y cuatro varones, de todos ellos a estas alturas
de mi vida solo quedo yo…mis hermanos Pepe y Ángel fueron los primeros en irse, luego les
siguió Gabina la mayor de todos, la siguiente fue Julia…y mas tarde Vicente… por ultimo mi
hermana Ángela.
Después de que acabara la guerra civil Española, y cumplida la edad para incorporarme al
servicio militar, pude haberme librado de ir por ser hijo de viuda además de ser por aquel
entonces mi madre mayor de sesenta años. Pero el destino a veces caprichoso, quiso que diera
dos años de mi juventud a la milicia en el ejército, una vez acabada la contienda que enfrento a
hermanos con hermanos.
El puesto que tenía en el cuartel al que fui destinado, una vez acabado el periodo del
campamento, fue el de cocinero de oficiales. Responsabilidad que aprendí obligado por las
circunstancias y gracias a un libro de recetas de cocina que me trajeron, del otro lado de la
frontera en “Francés-Español “…
27 de Julio 2010 El Soler (Francia)
Escrito en memoria de mi tío Teodoro Puerta Gonzalo, que Dios lo tenga en su gloria.
Estoy seguro que en el cielo hacía falta un hombre integro y cabal como él.
¡Hasta el cielo tío!
Ahora estoy más tranquilo,
Sé que habrás podido abrazar a todos los que ya nos han precedido…
Tus hermanos, tus padres, tu mujer y tus hijos.
¡Hoy es un día grande para los Puerta!,
Que cierran un ciclo vital de siete hermanos,
Nacidos de Ángela y Baldomero.
Un beso y un abrazo.
de Clemente, tu sobrino.
Toda la fragilidad de una humilde mariposa, se convierte en majestuosa cuando aletean sus
alas multicolores delante de la mirada limpia de un niño. Al que encandilado por su volar
pausado, es atraído hacia ella en inquietante persecución para la mariposa, con la intención
de atraparla entre sus pequeñas manos, poniendo toda su vida en ello.
Ella no se deja coger, vuela de flor en flor, unas veces alto y otras muy bajito. Cumple con su
misión a la perfección, dentro del ciclo de la vida y desde el lugar que ocupa en la creación
dentro de la naturaleza. Su vida pese a ser muy corta, nos anuncia con su multicolor presencia
la primavera florida y hermosa a todos los hijos de los hombres.
Conduzco solo en mi coche, me dirijo desde Alicante a Madrid, calculo que si todo se da bien,
sobre las ocho de la tarde estaré en el CEU, donde se celebrara el Homenaje al que estoy
convocado.
Voy muy contento e ilusionado, me han invitado a participar en la fiesta que se le quiere hacer a una persona que es muy importante para mi, alguien a quien le debo todo lo que soy, un
hombre sencillo, integro, alegre, entregado por entero a los demás, un enamorado de La
Virgen, un santo…¡sí, un santo! Y es mi amigo.
Nos conocimos por casualidad, (para los creyentes…por la Providencia) Me invitaron a pasar
unos días en la sierra en una casa de Ejercicios Espirituales. Eran cuatro días sin trabajar, pensé
yo, y además como lo pagaba la empresa…Me apunte sin saber a donde, ni a que, ni con quien,
ni para que, pero el caso es que me apunte y fui.
Especial dia de la Madre - Tengo una foto escondida
En un rincón de la casa, apartado de
todos se encontraba Andrés llorando
desconsoladamente.Estaba sentado en el suelo con sus piernas recogidas por sus brazos y
permanecía con la cabeza agachada sin encontrar consuelo.
Por la hora que era, estaba seguro que terminaba de llegar
del colegio y la cartera la había dejado tirada en la entrada.María que estaba en la cocina, le había sentido llegar pero a
diferencia de otros hoy no había pasado a darle los dos
besos como de costumbre y contarle como le había ido en clases.
Extrañada esperó a que viniera, disculpándole pues tal vez
estaría en el baño o se habría distraído con algún
juego…Pero ella seguía escuchando como un gemido unos
lloros en la lejanía.
Le llamó por su nombre y le preguntó si se encontraba bien o le ocurría algo y al ver que no
atendía a sus llamadas, subió escaleras arriba un poco preocupada. El no estaba en su
habitación y continuó subiendo hacia la buhardilla…
Soy un hombre sin pasado, que podría por mi edad tener hasta nietos, y me encuentro
deambulando por esta ciudad como un extranjero, incapaz de salir de mi asombro al
contemplar con extraña admiración, la frenética actividad, en la que vive esta pintoresca ciudad.
En ella, todo el gentío de personas que se agolpan en las calles, caminan como con prisas,
chocándose unos con otros y sin tan siquiera reparar con quien, o contra quien se cruzaban.
La multitud de olores de aquel Zoco, que lo impregnaban todo, en aquel mercadillo, bazar o
pequeña Babel, de variadísimos coloridos, que formaban las distintas lonas o toldos, con los
que cubrían sus pequeños puestos de venta, aquellos comerciantes venidos de todas partes
del mundo, para vender sus mejores y mas preciadas mercancías, comidas, animales, telas,
enseres, semillas, herramientas para la tierra o armas de guerra.
En aquella basta superficie, todo estaba caóticamente representado, y entre gritos con los que
anunciaban las excelencias de sus artículos, se cruzaban conversaciones propias del regateo,
que en ocasiones se cerraban con un apretón de manos y en otras gritándose entre ellos
acaloradamente sin llegar a ningún tipo de acuerdo.
Nunca pensamos que pueda llegar el tercer círculo, un lugar parecido a la última estación, al
final del trayecto, al atardecer de nuestra existencia.
Por regla general, desconocemos el tiempo que nos queda de vida, salvo en raras excepciones,
marcadas por la enfermedad, aunque también en estos casos particulares, se pueden
equivocar en sus predicciones, los médicos responsables de velar por nuestra salud.
Todos sin distinción, estamos llamados a transitar por los tres círculos, pese a que en ocasiones
no sepamos situarnos bien, en donde estamos… llevándonos este desconocimiento a no vivir
la vida en plenitud.
Mi nombre no tiene ninguna importancia, tan sólo aquello que represento da valor a mi experiencia, a mi situación personal, mis detalles particulares que me hacen parecer una
persona única, aunque semejante en el dolor, el sufrimiento, pero también en las ilusiones y
esperanzas, a otros como yo, que nos encontramos camino del tercer círculo.
No tengo voluntad, no puedo disponer de mi, estoy en las manos de otros, me han puesto
precio, cualquiera me puede llevar a su casa, hacer lo que quiera de mi, ignorarme, regalarme,
compartirme con otros, e incluso llegado el momento deshacerse de mi…
Estoy casi seguro, que a todos nos cuesta aceptar esta situación, nos revelamos y
posiblemente nos gustaría cambiar todo aquello que nos disgusta, pero hemos de aceptar que
esta sucediendo delante de nosotros cada día, en este mundo civilizado y desarrollado.
Pero nadie se plantea si es legal o no, simplemente se hacen cómplices, con su continuada
participación. Nadie tiene problemas de conciencia por estos asuntos, que por el hecho de ser
repetitivos, al final resultan normales en nuestra convivencia.
-Hay personas que nos manosean y luego nos dejan tiradas si no les interesamos, otros nos comparan con otras, interesándose por nuestra procedencia, al final se alejan olvidándonos.
En esta navidad y reyes, es casi seguro que regalaremos juguetes a los niños…
(hijos, sobrinos, nietos, a nuestros seres queridos)
Seria muy importante, que antes de comprar nada, además de amarles con todo nuestro corazón…
Pudiéramos escucharles y tratando de averiguar, cuales son sus verdaderas ilusiones.
En la mirada de un niño es muy fácil reconocer, cuando sus ilusiones han sido cumplidas…
También es sencillo descubrir si en su cabeza, tiene sueños, deseos, anhelos, esperanzas e
ilusiones…
Pero nos equivocamos si creemos que, tan solo con dinero, se pueden cubrir las expectativas
que nos reclaman, cualquiera de estos pequeños, a veces sin decir una palabra.
En la psicología del niño, el dinero no tiene lugar, por un lado piensa que es algo de los adultos,
y que en ocasiones les esclaviza de forma tiránica, pues les escucha decir que nunca es
suficiente, y que por eso se pasan la vida trabajando sin descanso, para traer dinero a casa,
con el que poder pagar y comprar todo lo que es necesario para la familia.
Por otro lado ellos cuando sienten sus deseos y se hacen sus ilusiones, no se fijan en el precio
de las cosas, se limitan simplemente a soñar despiertos en que pronto se verán cumplidos sus
deseos.
Desde su nacimiento hasta el día de hoy Daniel, no había tocado con sus manos a nadie,
amenos que el pudiera recordar… Estaba convencido de padecer una “rara” enfermedad, que le impedía todo contacto físico
con los demás.
Vivía recluido en una de las torres del castillo, en una pequeña habitación,
encerrado desde su infancia, (según le hicieron creer, por su bien), para preservar su
integridad física.
Mañana cumplirá dieciocho años y durante todo este tiempo no ha descuidado su formación,
desde su torreón y por una pequeña ventana, que solo cabe su mano (son ventanas diseñadas
para la defensa), puede ver pero no ser visto, se podría disparar un arco o ballesta, pero hacían
casi imposible que pudieran entrar las del enemigo.
Durante muchos días de su vida, desde la torre pudo asomarse a esas ventanas y ver a otros
niños, crecer y jugar en los campos que rodean al castillo, oír sus voces, verles pelear entre
ellos…¿Cuánto habría dado por participar en una de ellas? Y poder sentir el contacto o la
caricia de otro ser humano.
Pulsa aquí para ver el relato completo:El intocable.
La casa sin aire:
Desde hace mas de once años se esta llevando a cabo de forma periódica un experimento
antropológico vasado en el estudio del comportamiento humano en régimen de aislamiento
voluntario, siendo observados en todo momento por multitud de cámaras de televisión que
desde detrás de los cristales de espejo, transmiten en directo las 24h, (del comportamiento y
su interrelación grupal), al tiempo que la dirección del programa les somete a diversas y
variadas pruebas, todo ello para tenerlos ocupados el mayor tiempo posible.
La finalidad de las pruebas que realizan los concursantes, es transformar, la superación o el
fracaso de la misma en un premio o un castigo, que afecte directamente a la convivencia y a
las necesidades del grupo, generando tensiones o enfrentamientos (no pretenden a mi modo
de ver nada mas), salvo excepciones, como en fechas muy señaladas, que pueden añadir un
componente solidario a la prueba, con idea de conectar más con la gente a nivel afectivo.
Pero los participantes saben que solo puede quedar uno al final, esto hace que estas pruebas
en ocasiones sean utilizadas, por unos contra otros, dentro del grupo.
A mi querido amigo Enrique, este relato es para ti,
por tu paciencia y constancia en el trabajo web,
espero que te guste en compensación y dedicación a la pagina web.
De siempre hemos escuchado que todo hijo de vecino, viene a este mundo con un pan bajo el brazo…en esta pequeña historia, además nuestro personaje tiene un par de ”zapatospensantes “que son algo especiales.
Sebastián al nacer era muy friolero y sus padres rápidamente se dieron cuenta que tenia los piececitos fríos, por eso mientras su madre le daba calor frotándole con sus manos, su padre que era muy habilidoso hizo para el con mucho cariño, unos originales mocasines muy pequeñitos, que le venían que ni pintados, elaborados con una piel especial que tenia unas características mágicas, que la hacían mas parecida al ser humano. Esta piel no era como las demás (una piel muerta), sino que se comportaba como si tuviera vida racional.
Por este motivo aquellos mocasines se diferenciaban del resto del calzado, por su capacidad para pensar por cuenta propia…esto el niño no lo sabia, nunca lo supo y nunca lo sabrá, y el lector tampoco, si no continua leyendo este pequeño relato hasta el final.
Cuando uno prueba a caminar sin mirar atrás, experimenta la soledad del corredor de fondo, que aun agotado en sus fuerzas hasta la extenuación, él sigue en la carrera con su mente puesta en llegar a la meta. No quiere ni por un momento girarse, no sea que en ese fatal momento pueda ser rebasado y superado por alguien más veloz…
Corre contra el mismo, el es su principal y único obstáculo, en su carrera personal para llegar entre los primeros, con el montón o simplemente termina por su propio pie la empresa comenzada.
Hace tiempo que aprendí de mis padres, a no mirar atrás, ellos sabían de lo que hablaban, lamentablemente tuvieron que vivir una guerra civil y eso fue tremendamente duro, cruel, doloroso para sus familias, que ajenas totalmente a la política e ideologías, sufrieron la separación y la partición forzada en dos bandos que no les representaban, pero que se cobraron las vidas de varios hermanos, además de robarles su juventud.
Mi nombre es Gus y quiero contaros una historia de cambio personal. Es de todos conocidos que nada de lo que nos rodea está quieto, que todo experimenta cambios en este mundo. Algunos son imperceptibles al ojo humano y otros son tan evidentes que nada los puede tapar.
Vine a este mundo, en una humilde y sencilla caja de zapatos de cartón, algunos con más suerte nacen en cunas de oro y nácar. Los hay que son afortunados desde su nacimiento y a otros les llega la fama, por su trabajo callado y cotidiano, del día a día.
Ese es mi caso, me considero un privilegiado con la vida que he tenido, mi origen y condición. Sobre todo, por el cambio que en un determinado momento experimenté en mi vida.
Hay quien tiene pánico y mucho miedo al cambio, pero todo nuestro entorno nos muestra la cruda realidad y comprobamos el constante y permanente cambio que lo envuelve todo. Siempre estamos estrenando, a cada instante, le sigue otro, al igual que a cada amanecer, a cada generación, a cada mundo de este nuestro universo, en el que somos como un azucarillo en el mar.
Por fin he logrado atravesar la última cumbre de la montaña que me impedía salir de aquel valle, de resplandeciente y cegador brillo.
No he querido mirar atrás, aunque la experiencia vivida, pienso que no la pueda olvidar jamás…Tan solo he estado una semana, siete días con sus siete noches que me han dado la posibilidad de descubrir, en ese corto periodo de tiempo, como es “Un mundo de oro”... Aquel valle escondido del resto de la humanidad, se conservaba fresco, natural, enigmático.
Sus casas, las puertas no tenían cerraduras, no había rejas en sus ventanas, ni cercas que separaran las propiedades, ni coches por sus calles.
Pero lo mas sorprendente, eran las diferentes esculturas o estatuas, de un color intenso reluciente. Entre ellas había arboles, animales, carruajes, personas, algunas casas, todo salpicado aquí y allá, casi de forma alocada y caprichosa.
Me faltan dos minutos para llegar a mi parada de autobús, no hay nadie esperando, esta vacía pues todavía faltan quince minutos, para que pase el “23”.
Se siente uno muy importante, cuando se es el primero en algo, aunque como en mi caso solo sea para tomar el Bus. Dentro de la marquesina de la parada, hay un poco de refugio y tres asientos sin respaldo. A mi lado se ha sentado un jubilado y una señora, que no para de hablar, debe ser con su hija, a la que le esta explicando, con todo lujo de detalles, como se hacen unas albóndigas, casi la hubiera traído mas cuenta invitarla a comer, que pagar el teléfono.
La parada se ha ido llenando de gente, somos más de veinte personas las que formamos la cola, hay mujeres con carritos de niños o de la compra, estudiantes con mochilas, trabajadores y algún que otro abuelo con bastón, cada uno a su bola.
Existe un lugar diminuto en donde nada ocurre por casualidad, es pequeño, difícil de
encontrar, sólo está al alcance de aquellos que son capaces de hacerse muy pequeños,
para entrar a ese lugar tan diminuto, en donde nada ocurre por casualidad.
Cuando al fin logré descubrir aquel maravilloso lugar, aún tardé casi una vida en
hacerme pequeño, tuve que quitarme muchas cosas grandes, con las que era
imposible entrar.
Durante algún tiempo, aprendí a dejar atrás ideas y prejuicios que hacían aumentar mi
tamaño una barbaridad impidiéndome entrar en aquel diminuto lugar, donde nada
ocurre por casualidad. Al final despojado de todo lo superfluo en cuerpo y alma, me vi
tan pequeño que pude pasar sin dificultad, caminar confiado y seguro por aquel
maravilloso lugar, sorprendente, magnífico, único, genial.
Si me prestas tu voz, te podre contar quien soy, conocerás de donde vengo y tal vez así me podrás comprender…
Me considero sencilla, me llevo bien con todo el mundo y podríamos decir que en general soy apreciada por todos, me ven como alguien necesaria, que ayuda a vivir.
Podría decir sin falsa modestia que soy transparente, fácil de manejar, muy buscada por todos, pero algunas veces difícil de encontrar. Dicen que tengo dos caras porque algunas veces soy dulce y otras no, todo depende de mi ciclo, en el fondo soy la misma.
Todo lo recuerdo como si lo estuviera reviviendo dentro de un sueño muy especial…
Del cielo vino volando un sombrero, sin saber de dónde ni porqué, para quedarse posado sobre el suelo, muy cerca de donde yo tenía mis pies. Por un momento dudé entre agacharme y cogerlo, o dejarlo arrastrar por aquel viento que, con su fuerza no dejaba parar nada quieto en su lugar.
Acerqué una mano hacia el sombrero a la vez que, por si acaso se volaba de nuevo, lo pisé con un pie, tan solo con la intención de sujetarlo, sin querer con este movimiento, chafarlo o estropearlo. Miré tratando de averiguar, dónde podría estar el dueño de aquel peculiar sombrero verde, que por culpa del viento, había podido dejar escapar.
Solo es posible regresar a un lugar en el que se halla estado antes…
Verdaderamente cuando regresamos a un lugar conocido, (al menos eso es lo que creemos) la sorpresa nos la llevamos al comparar lo que vemos con lo que recordábamos…ya nada es igual.
He decidido regresar, lo mas cerca del primer recuerdo de mi infancia, para desde ahí, escribir algunos de los recuerdos de mi vida, resumiéndolos en una semana simbólica de siete días…y es curioso como quedan grabados en la memoria, los hechos vividos, las experiencias pasadas, el trato recibido por aquellas personas que nos cuidaron siendo niños y que convivieron con nosotros o simplemente se cruzaron por un instante en nuestras vidas
Nunca se lo he confesado a nadie pero soy adoptada, para mucha gente esto no pasa de ser una anécdota más en sus vidas. Para otros es algo que les puede marcar en un sentido o en otro. A mi en particular, según se mire no me ha ido mal, nunca me ha faltado de nada y mis padres adoptivos siempre han estado pendientes de mi. Digamos que mi nombre en esta historia es “Luna” y que siendo relativamente pequeña, tuve un accidente domestico por culpa del juego y mi curiosidad…
Algo muy gordo ha tenido que pasar en mi casa, ayer vi como discutían mis padres…Hablaban y hablaban, al final vi a mi madre por primera vez llorar de verdad.
Soy el pequeño de tres hermanos, tengo siete dos menos que Lucia y cuatro menos que Juan. Mi padre dice que se ha quedado sin trabajo, después de veinte años en la misma empresa…Ha sido despedido, su empresa ha tenido que cerrar, le veo triste, nervioso, no deja de hablar de dinero y de las cosas que tiene que pagar, esta haciendo una lista sobre un papel y dice que el cinturón se tiene que apretar… ¿Qué tendrá que ver el cinturón, con el dinero?
Nos ha reunido a todos en el salón después de cenar, para decirnos que hay cosas que van ha cambiar estamos en crisis, otras se terminaran, tenemos que ahorrar, adaptarnos a vivir con nuestra realidad.
El verano tocaba a su fin, ese día como todas las mañanas me levanté a las seis. Después de asearme, escuché las noticias de la tele mientras desayunaba…un día más.
Cuando me dirigía al garaje hacia el automóvil, pensaba si tal vez ocurriría algo que lo hiciera especial, soñaba, esperaba, como todos los días en aquel verano…poderme enamorar.
Creo que el amor no es algo, que se presente por casualidad, por azar, es alguien que tienes que salir a buscar. Nos cuesta aceptar que la vida, no es una estantería como la de un supermercado, en donde podemos encontrar sin gran esfuerzo, aquello que necesitamos para vivir, cada día, cada semana, cada mes…
Aquí dentro estoy, no se que es este sitio, aun no se de que va, esta todo oscuro, es muy amplio, no me puedo quejar. La verdad es que yo no decidí venir, me llamaron mis papás.
Desde que empecé a ser persona, después de aquella fusión, que se produjo un poco mas abajo, de donde me encuentro ahora, hace tan solo unos días, fruto del amor… es lo que sentí yo.
Estoy ilusionadísimo de cómo el proceso va, me dicen los que saben de esto, que si todo sigue su curso, y a la naturaleza dejan actuar, de aquí saldré en Navidad.
La Sra. Placenta, que trabaja sin descansar, es como un ordenador que no para de funcionar, lo tiene todo controlado con un programa especial. Aquí donde me encuentro, no hay muchas cosas que hacer, nada más que jugar, comer y crecer.
En esta ocasion os traigo un cuento, que he escrito a petición de una amiga y como regalo de cumpleaños de su hijo Bruno cumple cinco añitos el día 11-04-09.Es una amiga del “forometropolis” en el que escribo y cuelgo los cuentos.
Tu Enemistad Reo Roldan Odiaras Recordar...
Capitulo I
Vivo desde hace un par de años en un bloque de apartamentos, que se encuentra un poco retirado de la ciudad, solamente lo habitamos seis vecinos.
Es una edificación singular apartado de la carretera en primera línea de mar, en estos días finales de invierno, parece como si el agua te quisiera tragar, es realmente maravilloso contemplar las tormentas que descargan con tanta fuerza en el mar. Vivo en el piso segundo mi vecina es Eva, tiene cerca de ochenta años y no puede hablar es sordo-muda desde su infancia debido a una enfermedad.
No tenemos ningún problema para comunicarnos, lo conseguimos con gestos y es gracioso cuando me sorprendo a mi misma gritándola, pensando que por hablarla mas fuerte ella me escuchara, pero la pobre esta como una tapia, no oye nada de nada.
En el piso de mas arriba el tercero, vive un hombre de mediana edad, es un mutilado por la guerra se llama Tomas, le encanta escuchar muy alta la música clásica, es lo único con lo que disfruta, pues después de su primera desgracia y por complicaciones de su enfermedad, se quedo ciego al final.
Hay una palabra que me gustaría resaltar, sencilla, espontánea, natural, que seguro e pronunciado y sin embargo no puedo recordar.
Podemos decir, que en todas las lenguas suena igual, es casi un sentimiento, un signo vital.
A estas alturas ya intuimos de que va, es costumbre que al nacer una palmadita nos den, para que rompamos a llorar y digamos al mundo mundial
l! Aquí estamos ya.¡¡
Pasado este trance podemos decir, sin riesgo a equivocarnos, que todas nuestras palabras comienzan aquí.
Nuestra mente, que no deja de aprender, el primer cristal que descubre es el espejo…
En el nos vemos reflejados y empezamos a tomar consciencia de nosotros mismos, este espejo de cristal no es otro que la palabra de la madre, que nos aporta paz y seguridad.
A un pueblecito pequeño, de cuyo nombre no me puedo acordar, llego un señoriíto letrado; un hombre de ciudad.
Caminaba con desparpajo por calles, y plazas de un sitio a otro si parar, como sin algún sitio con hora, tuviera que llegar.
Iniciaba la conversación, sin que a nadie, le dejara tiempo de hablar, ya que de todo sabía, una barbaridad.
Sin darse cuenta ninguna, solo se quedo, pues uno a uno aburrió, de tanto el solo hablar.
Así de solito estaba, cuando un hombre, con un enorme cuchillo, a los lejos vio pasar. Al poco rato unos gritos escucho, como de hombre que lo pasa mal y al momento el silencio llego.
A unas tierras remotas de Alaska en el Polo Norte, dicen que llego un español a trabajar.
Hombre recio acostumbrado a pasar penurias y curtido en infinidad de situaciones complicadas, con una gran capacidad de sufrimiento y entrega.
Cuentan de él que cierto día navegaba aguas arriba, por los canales que se forman en la superficie helada, durante el periodo de deshielo.
De regreso a su casa, navegaba en un pequeño bote impulsado por un viejo motor de gasolina.
Estaba empezando a oscurecer pero aun así decidió hacer una última visita, a una familia en la que sabia que había un niño enfermo.
Paro el motor para dejar que la misma corriente le arrastrara hasta la orilla, puso un pie en el hielo y clavo un arpón sobre el suelo para dejar atado el bote hasta su regreso.
Se dirigió al iglú de sus amigos y compartió con ellos un momento especial, al despedirse del chaval vio que su ojos, abiertos estaban fascinados con su pequeña brújula que colgaba de su cinturón y con el movimiento de la aguja que buscando siempre el norte, no paraba de girar.
Al darse cuenta de esta situación, sin pensárselo dos veces, puso en la mano del muchacho su preciada brújula y se la regalo…
Fue un momento mágico…
Pero de pronto el niño reacciono…